dijous, 20 de gener del 2011

El final múltiple

Primer final
Luces tan brillantes que casi me dejaron ciega estaban encima de mi: al principio pensé que sería el cielo, pero entonces escuché voces. Miré a mi alrededor y estaba en una sala. A mi alrededor habían médicos. No sentía dolor. Un hombre de edad avanzada se acercó a mi y me dijo que me habían operado. El impacto con la furgoneta me había destrozado la cadera i varias costillas. Me dijo que pronto me darían una anestesia y algo contra el dolor, que dormiría muchas horas.
Cuando me desperté la próxima vez, miré a mi alrededor: alguien me había traído flores. A mi derecha estaban Paloma y Manuela. Las cuales sonrieron al ver que me había despertado.
Los próximos días los pasé en el hospital con mucha morfina contra mi dolor y la compañía de aquellas dos chicas que no me dejaban sola nunca. Unas semanas mas tarde me pude ir a casa, donde Manuela cuidaba de mi y Paloma venia cada tarde a leerme historias y contarme lo que pasaba en el piso. El señor Ozu venía a saludarme de vez en cuando. Lentamente me fui recuperando y pude retomar con normalidad mi vida. Me siento muy extraña al haber visto la muerte, de hecho, en la ambulancia me tuvieron que reanimar, pero he tomado todo esto como una oportunidad de hacer todas aquellas cosas que hubiera extrañado al acabar mi vida, y disfruto de los ratos con Paloma, esta chica me ha mostrado tantas cosas hermosas…

 


Segundo final
Al principio Paloma se tomó la noticia de la muerte de René con valor. Intentó superarlo y junto al señor Ozu intentó seguir con su vida con normalidad. Pero aquel día que la encontraron todo aquel valor la había abandonado, se rindió al darse cuenta que la persona a la cual se sentía más unida en todo este universo la había dejado, y decidió irse con ella. Nunca había temido la muerte y por lo tanto tampoco no le preocupó hacerlo entonces.
Fue su madre quien  entró en el baño a la tarde, después de volver de hacer las compras. Paloma había llenado la bañera con agua caliente (creía que al morir se sentía frio y esta idea no le gustaba), había comido un trozo de chocolate y seguidamente, había tragado todas las pastillas que había robado a su madre. Cuando su madre abrió la puerta del baño chilló con tal fuerza y desesperación que Colombe vino corriendo al instante. Entre gritos i lagrimas de dolor, llamaron una ambulancia. Pero fue en vano, ya no pudieron hacer nada.

 

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